martes, 26 de junio de 2018

Vacunas, ¿por qué son buenas?

Antes que todo, se debiera realizar una pequeña introducción al tema de las vacunas; ¿qué son?,
¿en qué consisten?, ¿por qué debo someterme a el proceso de vacunación? Preguntas como estas
se ven obligatorias responder para entender algo más sobre la tesis.

La primera vacuna fue creada por el científico Edward Jenner en 1796 para combatir la linfa de la
viruela, enfermedad que en la época de entonces marcó un punto en la historia puesto que esta
provocó el descenso poblacional por la pesada cantidad de individuos que resultaban fallecidos.
Desde ese entonces, la vacuna se ha vuelto uno de los instrumentos más utilizados a la hora de
combatir enfermedades, también, estos artefactos ayudan que las personas sanas sigan sanas, las
vacunas evitan la enfermedad propia y el contagio de la misma.

También encuentro pertinente especificar el proceso y funcionamiento de las vacunas; nuestro
sistema inmunológico tiene la función de combatir enfermedades a las que nos vemos expuestos;
por ejemplo, existen gérmenes que causan infecciones, el encargado de derrotarlas es nuestro
propio cuerpo, el problema de esto es que los gérmenes crecen y se multiplican
exponencialmente. Pasa también, que el sistema inmunológico no es lo suficientemente rápido
parta ganarle al germen, haciendo que nos enfermemos; pero, al pasar la enfermedad, el cuerpo
ya conoce al parásito y actuará más rápido la próxima vez que este ataque. Las vacunas hacen que
nuestro sistema inmunológico fabrique anticuerpos para combatir gérmenes específicos. Así, si un
germen entra en nuestro organismo, éste podrá combatirlo. Hay que recordar, que las vacunas no
son para siempre, por esto mismo, se debe renovar el proceso de vacunación para reforzar el
efecto en el cuerpo, mayormente en niños pequeños (bebés), adolescentes y personas de la
tercera edad.

Según el texto de Senesciencia, las mejores vacunas que tenemos, como la de la polio, son
efectivas en un 98% o 99% de los casos, por lo que es prácticamente imposible contraer la
enfermedad si se está vacunado. Pero otras vacunas -por ejemplo, la de la gripe- apenas nos
proporciona una protección del 50%. Tenemos, por tanto, vacunas muy diferentes. En España,
entre el 95% y el 100% de la población se vacuna contra las enfermedades prevenibles de la
infancia. Y los resultados son incuestionables: cuando introducimos una vacuna, si es buena, en
poco tiempo conseguimos acabar prácticamente con la enfermedad. Pero el virus no desaparece,
porque sobrevive en los lugares donde la población no se vacuna.

Por esta misma razón, uno como ciudadano responsable debe tomar la decisión de vacunarse,
para poder evitar daños públicos y no producir una pandemia desproporcionada. Y no sólo me
refiero a la ciudad donde uno se encuentra como lo “público”, tus hijos, hermanos, padres, y tu
familia en general se encontrará en riesgo por no vacunarte.

También, las vacunas pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte, ya que según el texto de
Adultvaccination, las infecciones que se pueden prevenir con vacunas causan la muerte de más
estadounidenses al año que el VIH/SIDA, el cáncer de mama o los accidentes de tránsito. En los EE.
UU., aproximadamente 50,000 adultos mueren cada año a causa de enfermedades que se pueden
prevenir con vacunas.

Y también, es mejor prevenir que curar, a qué me refiero con esto; las enfermedades prevenibles
por la vacunación son caras, por ejemplo, la ausencia de la vacuna contra la gripe puede causar el
contagio de la misa, enfermándonos, la gripe común dura quince días, haciendo que uno deba
faltar al trabajo por cinco o seis días.

No hay que olvidarse de que porque los niños normalmente reciban vacunas por las que casi uno
ni se contagia, esto no significa que hayan dejado de existir, siempre se encontrarán presentes, así
que sin la protección de vacunas, experimentaremos más brotes de enfermedades, las
enfermedades más graves y por lo tanto, más muertes.

Por lo tanto, hasta que no exista otro tipo de intervención al cuerpo para combatir enfermedades
de manera artificial, encuentro que el uso de vacunas aparte de ayudarnos a unos mismos,
también ayuda al bien común y al avance de la medicina y ciencia en general. Personalmente,
desde pequeña me han intervenido con el proceso de vacunación y no ha hecho nada más que
cuidarme de contraer enfermedades próximas a las que me veo expuesta día a día. Así deseo que
esta sea la misma situación para todas las personas en el mundo, para mantenernos más tiempo
en vida.

Mariana Back Olivares

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